Comunicóloga y periodista de profesión, me especializo en marketing y en las áreas de comunicación interna y externa. Soy estratega de marca y me rige en gran medida mi sentido periodístico — mi enfoque va hacia organizaciones y personas que quieren comunicar con la misma seriedad con la que trabajan.
Hablemos por WhatsApp →"Antes de diseñar estrategias de marca, aprendí a escuchar — y después, a hacerle las preguntas correctas a las personas adecuadas."
A los 19 inicié mis estudios en Comunicación y Periodismo en la máxima casa de estudios, la UNAM, y casi al mismo tiempo, tuve la oportunidad de entrar a una cabina de radio real en la frecuencia de AM — que si bien para algunos puede significar poco, para una futura profesional del periodismo ya era un gran paso. Radiodifusoras Capital fue mi primer acercamiento a los medios de comunicación reales: primero tomando llamadas y redactando guiones como asistente de producción, después como reportera, productora y voz del programa Observatorio Ciudadano, un semanario donde entrevistaba a senadores y diputados de la entonces Asamblea Legislativa del Distrito Federal. Ahí aprendí la regla que hoy sigo con cada cliente y cada marca: no se construye un mensaje sin antes saber de dónde vienen los cuestionamientos.
Las largas distancias entre mi empleo y la universidad me hicieron elegir; dejé la radio para graduarme, pero el destino tenía otros planes: egresé justo cuando el H1N1 paralizó al país y, con él, cualquier posibilidad de conseguir trabajo en medios. Fueron dos años de espera forzada, pero cuando el panorama empezó a despejarse, regresé al ruedo en Desarrollo Minero Unificado, una empresa minera de capital chino, donde llegué como Coordinadora de Comunicación y Relaciones Públicas — mi primer puesto oficial en comunicación interna, pero aprovechando al máximo los conocimientos de relaciones públicas que gané entrevistando en la radio. El puesto no estaba diseñado sólo para contar una actividad en un sitio web, sino para administrar toda una marca completa.
La vida siguió transcurriendo, y con ella las decisiones: me mudé a Querétaro para incorporarme a un giro completamente distinto, el educativo, en la Universidad Cuauhtémoc. Seguí en la comunicación interna y pasé de producir gacetas y revistas institucionales, a coordinar medios digitales pensados para generar comunidad, y por un tiempo también estuve al frente del área de Bienestar Universitario, organizando eventos culturales y deportivos internos para más de 1,200 alumnos. Cada rol nuevo era, en el fondo, la misma pregunta de la cabina de radio, aplicada a una audiencia distinta: ¿qué necesita esta gente para confiar en lo que le estoy haciendo y diciendo?
Scania México llegó después, y con ella casi ocho años de construir —ladrillo sobre ladrillo— lo que hoy es mi columna vertebral profesional: comunicación interna, employer branding y engagement, responsabilidad social, marketing 360°; desde marketing digital y posicionamiento de marca como empresa hasta el desarrollo de marca personal para directivos, experiential marketing en la elaboración de ferias comerciales y eventos diversos, relaciones públicas implementando estrategias en medios de comunicación, desarrollo de estrategias del market plan, así como manejo de presupuestos millonarios y, finalmente, desarrollo de compras estratégicas para las áreas de marketing y comunicación. No aprendí estas disciplinas por separado; las viví entrelazadas, con presupuesto real y resultados que se medían en cifras, no en intenciones.
Hoy, como consultora independiente, no llego a ningún proyecto con fórmulas. Llego con la misma disciplina que aprendí frente a un micrófono a los 19 años: escuchar, preguntar, poner atención a las necesidades para diseñar la estrategia después.
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